Buena pregunta. Y es que es importante entender que la acumulación de este tipo de grasa no se debe a una mala alimentación ni a un consumo excesivo de grasas poco saludables e hidratos de carbono. Estamos ante una inflamación del tejido adiposo. La grasa de lipedema acumulada en piernas se encuentra inflamada.
Existen alimentos que provocan que esta inflamación se descontrole y empeore, y por supuesto, otros alimentos que nos ayudarán a bajar esta inflamación y que sus síntomas principales, tales como el dolor, disminuyan. ¿En qué consiste la dieta antiinflamatoria?
Aunque no sea la cura, unos buenos hábitos de salud son la clave contra esta enfermedad. La buena alimentación disminuye en gran medida los factores de riesgo asociados a esta enfermedad.
La dieta antiinflamatoria consiste en el cambio de hábitos en la dieta, enfocados a controlar el sobrepeso, el crecimiento del tejido graso, reducir la inflamación y eliminar el dolor. Este nuevo estilo de vida en relación a la alimentación debe combinarse con el resto de tratamientos contra el lipedema, ya que por sí solo no representa un tratamiento exitoso. Aún así, son muchos los beneficios que aporta:
Más energía
Mejora la movilidad
Controla el peso
Acelera el metabolismo
Disminuye el dolor
Mejora de la capacidad aeróbica
Mayor resistencia física
Fortalece el sistema inmune
Reducción de la inflamación y edema
Mayor riego sanguíneo
Mejora en el retorno venoso
Existen varios tipos de dietas recomendadas pero todas ellas tienen en común la eliminación de alimentos procesados, evitando químicos y edulcorantes, disminuir el consumo de azúcar el consumo de sal
Aceite de Oliva
Aguacate
Pescado
Jengibre
Infusiones de frutas y hierbas
Café descafeinado
Frutos secos sin sal
Plátanos, frambuesas, cerezas y arándanos
Acelgas
Espinacas
Pepinos
Calabaza
Zanahoria
Coliflor
Cebolla
Ajo
Huevos
Leche de vaca semidescremada
Avena
Arroz
Harinas sin gluten
Melón, manzana,
uvas, ciruelas, peras y mangos
Vinotinto
Chocolate negro u oscuro
Lentejas y garbanzos
Carne roja, pollo
Embutidos
Leche evaporada o entera
Leche condensada
Aceite vegetales
Margarinas y harinas hidrogenadas
Frituras
Miel
Azúcar y edulcorantes
Papa y vegetales en conserva
Vino blanco y cerveza
Trigo blanco (pan, pasta, pasteles, galletas y cereales)